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[ Tabla sentidos: Tacto] Elizabeht Masen - FINALIZADA




autumnxdawn

[ Tabla sentidos: Tacto] Elizabeht Masen - FINALIZADA


Published : 10 months, 1 week ago (Fri, 29 Aug 2008 14:19:31 PDT)
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Este es un pequeño intermedio de mi hiatus, solo e esta entrada, y a lo mejor el hiatus dure hasta que tenga hijos, y esas son palabras textuales de mi padre, vease, que o acabo los deberes el domingo o caput al cable de internet.

Autor: [info]autumnxdawn
Fandom: Twilight
Paring: Elizabeht Masen
Tabla: Tacto
Género: Angst
Notas del Autor: Este es el primer Angst que escribo, así que no seais muy crueles, por favor. Otra cosa es que cuando dice Anthony se refiere al Edward que todas conocemos, pero cuando dice Edward se refiere al padre de Edward, ya sé que es extraño, pero prefiero aclararlo todo antes de nada.

1. Caricia
Todo fue tan rápido, demasiado; en un abrir y cerrar de ojos Edward estaba en el hospital. La estúpida enfermedad lo aparto de mí, de nuestro hogar, de nuestra familia, dejándonos solos a Anthony y a mi en esa casa que cada día se me hacía más grande sin él; y las noches, frías, tensas y agridulces que pasaba en medio de nuestra cama en posición fetal, con la cara hundida en las rodillas para que mi pequeño no me escuchase, para que no sufriese más de lo que ya sufría. Lloraba por todos los minutos separados, por todas las caricias que perdíamos poco a poco, y que se convertían en difuminados recuerdos, al igual que los momentos felices vividos juntos. Todo era tan doloroso.
Al pasar el tiempo, y ver que mi marido no volvía decidí ir al hospital, contradiciendo las palabras del doctor; ya me daba igual que eso fuera peligroso para nuestra salud, por que sin Edward la vida era más difícil, y por eso las dulces caricias rozando su rostro pálido mientras el dormía era lo mejor que me podría pasar, aunque cada caricia supusiera un segundo menso de vida, y por eso me arrepiento de haber abrazado a mi niño, dándole la enfermedad, y postrándonos a los tres en cama. Al menos ahora estaríamos juntos.
 

2. Escalofrío
Uno tras otro, de una manera seguida y extremadamente – a la vez que extraña – dolorosa sentía todos aquellos escalofríos penetrando y escapando de mi cuerpo; uno a uno, lentamente mientras el frío iba apoderándose de mí ser. Por muchas sabanas que utilice el frío no se va, y el sudor tampoco. Y el ambiente que poco a poco se va haciendo más pesado y pesado. Aguantar; eso es lo único que puedo hacer, y ya no solo por mi, si no por mi amado Edward que esta muchísimo peor, y mi Anthony que no sufre tan solo sus escalofríos y dolencias, si no también las nuestras, mi pequeño.
Pero el tiempo no tiene prisa, así que poco a poco, segundo a segundo la tortura vuelve a empezar, porque parece que al tiempo le gusta vernos sufrir; y nuestros rostros de dolor le provocan las sonrisas más cínicas que nunca ha sido capaz de crear, demostrándonos que el único que puede y manda es él. Y así, poco a poco, lentamente esa tortura se repite, sin dejar de parar, como aquellas melodías sin fin de Anthony, con principio, pero sin fin.

3. Roce
Ya no me quedan fuerzas para nada; después de los escalofríos vinieron los espasmos y después los pinchazos. Había perdido la cuenta de los días, de las horas, de –incluso- los años; en ese momento hubiese sido capaz de decirte que podrían haber pasado años, si no fuera por que el Doctor Cullen nos visitaba cada día, con la misma cara bella y misteriosa a la vez; quizás fuera la fiebre, quizás el frío o los espasmos que tenía en algunos momentos, o quién sabe, quizás cuando él, sin querer rozó mi mano con la suya para colocarla en la cama, encima de mi vientre, o quizás mi pecho, ay que no tenía noción del tiempo ni del espacio, pero si había algo de lo que estaba segura era de que esos ojos dorados escondían algo más de lo que mostraban, algo importante, pero a la vez peligroso.
Tan solo necesité eso para saber que él, de alguna manera o otra podía salvar a Anthony, él era el único que podía ser salvado, tanto Edward como yo no podíamos más, él ni siquiera se movía, en cambio Anthony era capaz de moverse con facilidad –aun- y se podía escuchar su ronca voz. Él podía salvarle, y me daba igual que fuera lo que tuviera que hacer para salvar a mi niño, lo único que sabía era que quería que lo salvara, que le salvara de esta guerra – aun peor que a la que quería ir él – de angustia y dolor que no hacía más que debilitarlo y arruinar la vida que podría disfrutar si él le salvará. Pero yo lo sabía, sabía que le acabaría salvando, no por mi, ni siquiera por mi hijo, si no por él mismo.
 

4. Aspereza
Él ya no estaba, lo había notado desde el momento en el que desperté, algo me decía que se había ido. Antes de que nadie llegara y lo viera, incluso antes de que Anthony se despertara; le besaría y le acariciaría, como había hecho tantas veces en nuestra casa.
Poco a poco, y de una manera muy paulatina me levanté y me senté en su cama, donde cogí una de sus manos que descansaba en su pecho.
Áspera; estaba áspera. A diferencia de lo habitual; Edward siempre había tenido las manos muy suaves. Entonces con una extraña melancolía recordé todos esos roces y caricias, ya enterrados en el baúl de los recuerdos, donde próximamente estaría yo, ya que no dudaba en eso, que la siguiente en caer, en tener las manos ásperas sería yo, y por mucho que me doliera admitirlo, dejaría solo a Anthony, mi pequeño Edward.
 

5. Suavidad
Tan solo tengo ganas de una sola cosa; tumbarme y descansar en las suaves sabanas que de alguna extraña manera me recuerdan a los brazos de Edward, eso era lo que deseaba, dormir plácidamente, aunque fuera la última vez que lo hiciera.
Y es en esa extremada suavidad en la que despierto pro última vez, suplicando a la única persona del mundo que aun se preocupaba por mi familia que salvará a mi hijo, fuera como fuera, de cualquier manera, pero que Anthony sobreviviese, ese era mi último deseo. Miles de explicaciones, peros y porqués salieron de la boca del Doctor, intentando calmar mis intenciones; aunque durante un momento perdí el hilo de la conversación debido a lo que estaba diciendo era muy confuso. “Ya no es por mí, si no por mi hijo, sálvele, es buen chico. Y seguro que a usted le vendrá bien tener algo de compañía, siempre se le ve tan solo… ” Esas últimas palabras fueron las que hicieron que el doctor cogiera a mi hijo, mientras yo, por última vez cerraba mis parpados, para caer en el baúl, junto a Edward, y esperaba y deseaba con todas mis fuerzas que de una manera u otra no tuviera que ver a mi hijo en el baúl durante mucho tiempo, por que esos ojos dorados eran algo más que salud, eran eternidad.
 

Autor: [info]autumnxdawn
Fandom: Crepúsculo
Personaje/Pareja/Trío: Jasper Hale
Tema: #01 - Inicio, #05 - *Literatura, #06 - Escape, #30 - *Experimentar


Advertencias: --
Notas de autor: --

01. Inicio
¿Cuántas veces había escuchado la historia de Carlisle? Miles de millones, creo. Alice, Carlisle, Edward, Esme, otra vez Edward, Carlisle, y otra vez más Edward – el señorito moralmente correcto y sus aires de ambición para querer ser como Carlisle.
Todos y cada uno de ellos me la había explicado, la extensa –y ya cansina- historia. ¿Y todo para qué? ¿Para que viniera Bella a contármela otra vez? ¿Para eso habían valido minutos, segundos, milésima de mi existencia? ¿Para que viniera una humana y me explicará otra vez la historia del inicio de la familia? Ella que no lo sabía del todo, ya que su amado Edward y las amadas censuras de Edward habían hecho acto de presencia.
Aunque espera, quizás haya algo por lo cual me pueda llevar bien con Bella, las censuras de Edward. Y mientras ella me explicaba la tan repetida historia que yo había escuchado millones de veces, entre nosotros se iniciaba esa estúpida amistad, reinada por el odio compulsivo hacía las amadas censuras de Edward.
 

Advertencias: Es un poco OoC por parte de Esme, pero a mi me parece curioso y justo encontrar sus puntos flacos.
Notas de Autor: Como me reí escribiendo esto; buscando un punto flaco a Esme, y el pobre Jasper, que no sabía que hacer; me lo he pasado bastante bien escribiendo esto, pero no acaba aquí *risa malvada insertada aquí*

05. Literatura
Los perfectos Cullen, a la vista de cada uno de los alumnos del instituto no eran más que saos llenos de secretos que vivían para ocultarlos, y desde luego, yo, Jasper Hale me incluía.
La perfecta mamá. Esme. Le perdía oler la ropa de Carlisle, ese olor a hospital que te perforaba la nariz. También adoraba leer literatura romántica – ¡Y un cuerno! Eso era literatura erótica, nada de romántica-, pero claro, lo leía cuando sus adorables hijos y su perfecto marido no estaban en casa. Odié el día que la descubrí, aunque no sé si ella lo odio más que yo, desde entonces se aseguraba de que no hubiese nadie en casa. ¿Cuánto tardó a poder mirarme a la cara?
Para mí aquel no era más que un día totalmente normal, bueno, normal del todo yo creo que no; mis fuerzas cada vez iban a peor, necesitaba comer, lo necesitaba, así que decidí quedarme en casa en vez de ir al estúpido instituto. Me encerré en el cuarto leyendo unos libros que me había comprado el otro día sobre el final de mi guerra, y entonces fue cuando lo sentí; un potente pero sentimiento de lujuria me invadió a mi y a toda la casa, sin quitar excepción de nada ni nadie. Primero pensé que serían Emmett o Rose, como siempre y para variar un poquito; pero luego recordé que ellos se habían ido con Alice y Edward al colegio, así que era totalmente imposible, ya que ninguno de los dos soportaban las charlas y/o castigos de Carlisle. Seguidamente pensé en este: Carlisle. ¿Por qué no? Era un hombre después de todo, tenía todo el derecho del mundo a sentir ese tipo de cosas; entonces un recuerdo de un Carlisle diciéndome que si no lo soportaba más le llamará esta mismísima mañana, viendo como este se iba con su Mercedes al hospital me hizo darme cuenta que tampoco era Carlisle el de la lujuria. Aquello empezaba a ser desesperante, esas estúpidas ganas de ir a por Alice se apoderaban de mí, no era capaz de resistirme al sentimiento, aunque lo intentaba, y la mejor manera de olvidar el sentimiento era pensar en quién más podría ser. Edward era lo más parecido a una monja que había conocido, así que aquello era imposible, y si fuera Alice la del sentimiento ya lo hubiera sabido, puesto que no estaría intentando pensar para distraer el deseo, así que tan solo quedaba una persona; Esme. Era imposible, ¿Mamá?, ¿Mami? Repetía en mi cabeza intentando entrar en razón ¿Pero que razón había? Esme era la única que estaba en casa, así que no podía ser nadie más. Solo había única manera de saber si realmente era Esme; ir donde parecía salir el sentimiento; el comedor.
En el sofá; sentada; con un libro en las manos; leyendo. ¿Qué diablos leía? No sabía por que me lo preguntaba si tenía la respuesta delante de mis narices. Decidí hacer algo, no podía quedarme allí de pie en el pasillo espiándola.
-Esto… ¿Qué lees Esme? – la pregunta le pilló desprevenida, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba allí. Nerviosismo. Eso ya fue algo que si que fui capaz de controlar, aunque no se calmo mucho.
-No... No leo nada interesante cariño… sólo un libro… - Claro, un libro subido de tono mami, creo que los dos nos hemos dado cuenta que lo sé. - ¿Y qué tal estas? – Cambió el tema.
Después de eso, tardó semanas a poder volver a mirarme a la cara.
Porque por muy perfectos que parezcan los Cullen no lo son, aunque me incluyó en la lista, nunca estaba mal recordar los secretos ajenos.


Advertencias: ¿Un poco lime?
Notas de Autor: Tenía ganas de escribir como Jasper se convirtió, a veces me entran ganas de matar a Edward por no dejarle que lo contará en Eclipse.

06. Escape
Por que esa era la verdadera forma de escapar, la verdadera forma de que todo dejase de ser como era, la forma para deshacerme de la guerra de mi país para que la guerra por la supervivencia se volviera la única razón por la cual existir, por la cual vivir, gracias a la cual poder sobrevivir de esa guerra.
Nunca he lamentado cuando me deje seducir por María, y de hecho, nunca lo haré. La primera vez que sentí sus manos en mi pecho, al sentir su aliento en mi oreja, al notar sus besos que poco a poco se hacían con mi ser, y que poco a poco bajaban por mi cuello; lentamente, sensualmente. Una paradoja de sensaciones que se hacían con mi cuerpo y mi mente. Y entonces llegó a un punto de mu cuello, en el cual se instalo y empezó a besar violentamente, cada vez más apasionadamente que la última, y cuando ya era capaz de recordar el sabor de mi cuello en su boca, poco a poco, de una forma muy placentera mordió mi cuello, haciendo que un gemido se escapara por mi boca y me hiciera perder el control, abrazándola y acercándola cada vez más a mí. Sonrío. Los dos habíamos conseguido lo que deseábamos; ella me tenía en sus brazos, como un títere esperando las instrucciones para moverse, y yo había escapado de una guerra de la cual fuera cual fuera el resultado final, acabaría muriendo. Bonita forma de morir; bonita forma de escapar.
 

Advertencias: Pues como siempre, spoilers de Eclipse.
Notas de Autor: Este vicio lo he hecho inspirándome en una frase de un libro que me gusta mucho, y aunque la diferencia del contexto de la frase del libro y la del drabble son muy diferentes, al fin y al cabo viene a ser lo mismo, lo que muy en el fondo (?)

30. Experimentar
Después de todo lo que había hecho, después de todo lo que Alice - el vampiro que encontré en la cafetería – me había explicado pensé que tampoco estaba tan mal. Eso era experimentar.
Si hacía caso a lo que ella me decía, podría experimentar conmigo mismo, como si mi cuerpo no fuer más que una tabla de laboratorio, la idea era extraña e incluso fría, pero me atraía, me atraía mucho – demasiado y todo –. Alimentarme de sangre de animales.
Le pregunte varias y repetidas veces si era cierto que había una familia así, capaz de vivir de esa sangre, y todas las veces que formulaba la repetitiva pregunta, en sus labios se esbozaba una amplia sonrisa y de sus labios se escapaba un tímido pero decidido si. Eso seguro que no estaba tan mal.
Así dejaría de depender tanto de la gente humana así dejaría de robar vidas, ya que esa era mi única educación, durante los últimos tiempos me había parecido la cosa más detestable que uno podía hacer.
Era hora de experimentar, hora de poner el material en la mesa y probar nuevas fórmulas para una muy segura inmortalidad.
 


Autor: [info]autumnxdawn
Fandom: Harry Potter
Claim: Mortigafos - Lucius Malfoy
Tabla: Pecados
Número: 05 - Orgullo
Advertencias: Spoilers DH

Si había algo que distinguiera a Malfoy de sus demás compañeros, era su orgullo. Él nunca había tragado su orgullo, pero después de todo lo que había sucedido, no había más remedio que hacerlo. Tragar su orgullo y prestarle a su señor su casa; tragarse todos los cruciatus que desearía haber lanzado contra aquellos que se burlaban de él o de su esposa o hijo.
Pero su señor era astuto, ya que no le torturo como a todos los demás, a él le torturo de otra manera más dolorosa para el Malfoy; le hizo tragar ese orgullo que tanto apreciaba.


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