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Desde Entonces Capitulo 3




angelalegna

Desde Entonces Capitulo 3


Tags: fanfic fma fanfiction

Published : 6 months, 2 weeks ago (Thu, 21 May 2009 20:09:57 PDT)
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Titulo: Desde Entonces

Capitulo: 3
Autor:[info]angelalegna
Beta:[info]demona0
Rating: T
Pareja: Roy/Riza
Sinopsis Capítulo: Un vistazo en el pasado de Roy y de Riza, hacia el momento en que se conocieron por primera vez.
Crédito: Los personajes de FMA no son míos.




Toma 1: Indagaciones

Transcripción de la conversación en el bar —Las Fuentes de la Vida— entre el Señor Abraham Miller, conductor y repartidor de víveres de la zona 17-A del Distrito Oeste y el Agente Encubierto Sargento Primero Adam Parker. A solicitud del General de Brigada Grumman. Oficina Principal de Ciudad del Este. 1905. Como parte de las investigaciones de inteligencia en busca de desertores del ejército.

Yo diría que Amestris es un país nuevo, al menos lo es en ésta parte del territorio. Aunque nuevo es un adjetivo engañoso porque nuevo no hay nada. Hace siglos que no quedan zonas inexploradas así que la gran novedad consiste en el tamaño y el peso de la bestia que captura al antiguo país. En el último siglo esta tierra cambió tantas veces de bandera, que cuando la garra del león nos apresó sentimos el estúpido alivio de haber encontrado finalmente un destino, aunque este fuera el de ser regurgitados una y otra vez en contra de los enemigos de nuestro amo.

Nada de eso importa para un hombre de mi edad. Ya molido y desmembrado,al menos puedo darme el lujo de ser ignorado dentro de la panza de la bestia. Así es como se construye la patria o más exactamente la fuerza de trabajo de pueblos como este; con las viudas, los huérfanos y con unas cuantas decenas de hombres lesionados como yo. A decir verdad, Avalante ni siquiera merece el título de pueblo, es más bien un espaciado caserío rodeado de veredas en las que sembramos lo que consumimos y últimamente, gracias al ingenio y perseverancia de nuestra gente ,incluso producimos un poco más para otros poblados. Por lo menos la sangre derramada en nuestros valles ha fertilizado la tierra.

¿Qué si he visto muchos forasteros? Como le estaba explicando, no mucho tiempo atrás estos territorios no eran de Amestris por lo que mis padres y mis abuelos eran extranjeros. Yo mismo, aunque nací en esta misma tierra que usted y yo estamos pisando, tuve un registro de nacimiento distinto del suyo.

¿Parejas de enamorados? ¡Ah! Ya sé por lo que me está preguntando. Le voy a contar una historia, que quizás yo estaba predestinado a contarle a usted. Avalante quiere decir manzana en alguna lengua olvidada, pero los manzanos aquí son escasos, tan escasos como el tipo de parejitas de las que me está preguntando, de esas que llegan a intentar comenzar una nueva vida. Más escaso no quiere decir inexistente, como intentar no quiere decir haber conseguido.

Mi casa queda en una de las veredas más alejadas hacia el norte y desde allí con mi camión comienzo un recorrido diario llevando provisiones e insumos hasta el otro extremo sur de la gran colina. Un par de décadas atrás, tal vez menos, una pareja de citadinos se instaló al final de esta. Ambos rubios, él con unos penetrantes y desorbitados ojos rojos, ella con unos calmados ojos azules. Entonces eso era un granero pero en un par de años el hombre levantó una de las residencias más bellas que éste pueblo ha visto jamás. Tres pisos, altillos en las ventanas, techos impermeabilizados cubiertos por tejas de barro, balcones con flores en cada ventana, incluso consiguieron revivir un manzano en el antejardín. Una vivienda así en un lugar como éste era para echarse a morir de la risa. Puede ir y visitar el sitio: queda a tres leguas del molino por el viejo de camino a los sembrados de cebada y comprobar con sus propios ojos lo inclemente que es el tiempo y la naturaleza con los sueños humanos.

Siempre nos preguntamos por la razón para que un dúo de esos terminase aquí, pero las opciones no eran muchas y si uno la miraba a ella, una mujer tan fina, se daba cuenta de que en realidad sólo existía una opción. Los padres de la muchacha ,a lo fijo personajes muy influyentes, no habían aprobado la elección del corazón de su hija y el par de jóvenes terminó huyendo tan lejos como pudo.

Recuerdo que en una de las temporadas de heladas que tan a menudo echan a perder las cosechas en ésta región llegué a fantasear con la idea de viajar hacia el Este de dónde era su acento, Señor y cobrar una gran recompensa por denunciar el paradero de la parejita ¿Ahora me entiende el porqué le digo que el destino nos tenía esta cita preparada desde hacía tiempos? pero justo en el momento en que estaba haciendo los cálculos de la gasolina para mi camión el hombre tocó mi puerta. Quería que le ayudase a reunir a la gente de las veredas para explicarles cómo salvar los cultivos.

Al principio sonó descabellado, quería que le dejásemos destruir con su magia los surcos y las parcelas y que en su lugar le dejásemos crear rectángulos de terrenos con profundas zanjas que luego inundaría con agua para que cada rectángulo quedase como una isleta en la mitad de un pantano artificial. Dígame usted ¿Qué podía saber de agricultura un intelectual de ciudad? Pero qué podía saber yo de lo que saben los intelectuales en las ciudades. Con su ciencia salvó los cultivos de esa cosecha y es con la continuidad de esos métodos alocados que éste caserío logra producir para otros pueblos con mayor población y mano de obra que el nuestro.
A todos nos dolió cuando su linda esposa murió dando a luz. ¿El tipo? Le diría que lo enterramos hace un par de años. 1903 dice la lápida, pero la verdad es que el alma de ese pobre hombre murió el mismo día en que su mujer lo hizo.


Toma 2: Declaraciones de Guerra

Avalante Diciembre de 1902

Es la más caprichosa y voluble mocosa que he conocido. Una chiquilla egoísta, presumida, insufrible.

Es sólo una niña me digo a mi mismo intentando visualizarla así. Con su cabello rubio recogido en coletas, las puntas de sus orejas y sus mejillas rosaditas dándole mayor palidez a una tez imposiblemente clara y fresca. Vestida siempre tan diferente de las otras chicas del pueblo. Con una faldita plisada de un largo discreto —que no oculta el perfil de unas piernas bien formadas— y una blusa blanca... ¡pobre prenda! Está por perder dos botones, porque es demasiado pequeña para el par de tetas en las que uno quisiera…

Pensándolo mejor, ese tren de pensamientos tampoco está funcionando.

¿Por qué me odia tanto?

Recapitulando. Elizabeth Hawkeye, la cría en cuestión, es la hija de mi maestro de Alquimia. Ella sencillamente me odia y no pierde oportunidad para hacérmelo saber. Normalmente adereza mis comidas de forma particular —sin sal, con exceso de la misma, intercambiada con el azúcar, con picante… Las variaciones son muchas y confieso que algunas las encuentro hasta interesantes—, vota mis apuntes, revisa mis cosas y me dirige miradas matadoras que complementa con una torsión de su cuello y la firme tensión de sus labios. Sí. Exactamente con un puchero.

Por lo general es inofensiva, algunos días dependiendo de su humor puede ser hasta atenta y gentil, pero en días como hoy realmente quisiera estrangularla —¿O tirármela?—. ¿No dije eso en voz alta cierto?

El punto es que su padre tuvo que ir hasta la estación central de Cernes por suministros para los experimentos —La verdad creo que iba a visitar a Madame Christmas. De ir a Cernes me hubiese pedido que le acompañara o me hubiese dejado regresar a casa en lugar de dejarme trabajando en ejercicios de teoría transmutativa, pero ese no es mi problema— así que me quedé solo con su pequeño demonio durante toda la tarde.

Sinceramente sabía que ella tendría preparado algo para molestarme. Puedo decir que estaba esperando enfrentar otra de sus escenas o de sus travesuras. Desde el momento mismo en que apareció en el estudio con esa charola —Té con galletitas— supe que se trataba de una trampa pero ¿Cómo podría haber imaginado su nueva ocurrencia?

Tengo que recordar el cómo respirar.

Sé que simplemente lo hizo para sacarme de mis casillas —Y lo consiguió—. No hay ninguna segunda intención en sus actos. Ni la más mínima. Lamentablemente se salió con la suya y ahora yo soy el que está encerrado en un baño intentando calmarse mientras ella muy seguramente se está riendo a carcajadas al otro lado de la puerta.

Es tan sólo una niña me repito. Bueno, va a cumplir 15 ,eso la hace dos años y siete meses menor que yo para ser precisos. Aunque después de la forma en que sus manos me… La pequeña Señorita Hawkeye no es tan inocente como había creido. ¡Quién sabe qué le enseñan las monjas esas con las que estudia!

Según me imagino, ella todavía debería ser virgen. Tengo entendido que el internado es enteramente femenino y en el par de meses que está aquí no sale con nadie, ni nadie la visita. El maestro jamás lo consentiría. —Mi hija está fuera de los límites permitidos Señor Mustang —me dijo el mismo día que la conocí unos tres años atrás. Y la mirada de ofuscación con la que me encontré entonces me hizo preguntarme si acaso con la Alquimia era posible leer los pensamientos de otras personas. No que yo haya estado pensando nada raro con una niña de once. No soy ningún pervertido.

Por lo que sé, la vida de la Señorita Hawkeye transcurre del internado femenino a su hogar en el cambio de año. Claro que eso no imposibilita que pese a ser tan nena haya podido conocer a algún hombre. ¿Quizás un profesor, un jardinero, un ayudante del tren?
O por otra parte puedo dejar de estar maquinando suposiciones increíbles y considerar la hipótesis más sencilla. Lo que hizo fue una actuación para engañarme, confundirme y burlarse de mí porque me detesta.

Su madre murió en su nacimiento y el maestro apenas si sabe que el mundo fuera de la Alquimia existe. No lo hace por maldad, estoy seguro. Alguna vez se le escapó mencionar lo parecida que es Elizabeth a la difunta Señora Hawkeye. Lo dijo con tal dolor como si se tratara del peor de los castigos. Cuando se lo conté a Madame Christmas, me dijo que el sufrimiento podía cegar a la gente y hacer que confundieran inocentes con culpables. Yo dudo mucho que el maestro acuse a su hija por la pérdida de su esposa. Si tuviera que formular una teoría sería exactamente la opuesta. Es él quien siente alguna clase de remordimiento de que ella no tenga mamá.
Viéndolo así supongo que es natural que ella encuentre molesta mi presencia aquí. Siente que le robo la atención de su padre. Pero de verdad que nada le justifica que me… que se comporte de formas inapropiadas conmigo. Pudo haberme quemado, pudo… Tengo que secar estos pantalones antes de que llegue el Señor Hawkeye y piense que algo inapropiado…

¡Maldición eso es! por todo lo que sé mientras sigo en este baño encerrado ella debe estar arrancándose la ropa y esperando que él regrese para inventar que yo intenté violarla o algo por el estilo. Seguramente piensa que si la toco sexualmente tendrá una verdadera excusa para que el maestro me asesine o me envíe a la cárcel. ¿Eso fue el sonido de algo rompiéndose cierto?

—¡Qué se supone que está haciendo ahora Señorita Hawkeye!

—Adecuando el espacio un poco — me dice y tira al suelo todo lo que estaba sobre el escritorio en el que yo estaba trabajando. Ni su blusa, ni su falda lucen como estaban tan sólo un instante atrás—. Si quiere puede marcharse de una vez, cuando papá regrese no va a querer volver a verlo en su vida.

—¿Por qué? ¿Usted misma va a confesarle que si él no está se comporta como si fuera una mujerzuela?

—¿No se lo imagina? Voy a decirle que usted… —Claro que lo puedo imaginar en especial cuando veo que su siguiente objetivo a destrozar es el escritorio de su padre. Por eso antes de que termine de describirme su ingenioso plan o continúe acabando con todo la apreso entre mis brazos. Siento algo pesado caer a nuestros pies—. ¿Qué hace? ¡Suélteme! —Forcejea inútilmente pues yo tengo más fuerza que ella.

—¿O qué, va a gritar y a desordenar y a romper cosas para pretender que yo me propasé con usted? —Ahora es ella quien luce aterrada.

—¡Suélteme! —me ordena con una calma que su cuerpo desconoce en estos momentos.

—Deme una razón para hacerlo. Como veo las cosas éste es su plan y yo simplemente estoy cooperando con él. Si tocarla es un delito del que igual va a acusarme… —En la batalla que nuestros cuerpos no han dejado de sostener no puedo evitar maravillarme por la consistencia firme y suave de sus senos. Contrario a mis declaraciones éste no es mi plan. Yo esperaba asustarla, avergonzarla un poco a lo sumo, mostrarle cuán risible era su idea. Si el maestro regresara en éste momento soy hombre muerto. Me tiene justo dónde quería. Ni siquiera le he tapado la boca para evitar que grite. ¡Maldición! Mi exhalación sobre el lóbulo de su oreja la hace estremecerse. Al fin se queda quieta. Me doy cuenta que yo también tiemblo.

—¡Por favor! —Su voz es un murmullo en comparación con el retumbar de mi propio corazón en mis oídos.

—Por favor qué, por favor cójame aquí mismo Señor Mustang o por favor déjeme seguir poniéndome en ridículo —Ella no me responde, no hace el menor ruido pero... maldición la hice llorar. La libero y ella sale corriendo para encerrarse en su habitación. Yo voy a necesitar unos diez minutos y algo de agua fría para recuperar mi respiración. En el suelo yace una pesada varilla de bronce macizo.

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