logo




crisharold


Tags: todo o nada

Published : 2 months, 4 weeks ago (Fri, 05 Sep 2008 09:32:54 PDT)
Searched:
http://crisharold.livejournal.com/25075.html  0 links
Related posts

TODO O NADA –ÚLTIMO CAPÍTULO

 

    Pues  es cierto, aunque me da una pena terrible y lo he pasado de fabula con vosotras, escribiendo lo que ha sido mi primer fic largo, aquí se acaba todo o nada. Me costó un lloro la idea de que tenía que terminarlo pero lo empecé para doce y aun lo he ha alargado cuatro capis más. Habéis sido unas compañeras en este fic inmejorables y os estoy muy, muy agradecida por seguirlo con tanta emoción e interes. Pero bueno, ya sabéis que soy inquieta y mi madre diría que “culo de mal asiento” y dejo este pero comenzaré otros… un beso lleno de cariño para todas y cada una de vosotras, os quiero, lo sabéis.

Dedicado en especial a ARIMA_1987   FELIZ CUMPLEAÑOS .

Título: todo o nada, capitulo final.

Autora: crisharold

Rating: NC -17

Resumen: a estas alturas…leer lo que queda, jaja.

Disclaimer: son de Cowlip pero yo los cojo y me los agencio en mis fantasías.

 

 

 

 

ÚLTIMO CAPÍTULO

 Allí están, en medio del aeropuerto sin siquiera haberse apartado un poco, abrazados sin que se separen sus cuerpos ni un ápice, besándose con locura, fundiéndose boca con boca, apretándose fuerte uno contra otro, dejándose sentir mutuamente. Se separan un poco, apenas lo justo para mirarse a los ojos y saben que están locos el uno por el otro y que sienten un deseo incontrolable.

-Justin necesito follarte ahora, no puedo esperar, no puedo. Su voz es una súplica desesperada mientras, lo mira acariciando su rubio pelo y dejando que sus dedos se enreden en la larga melena.

-Brian no seas impaciente cariño, Debbie nos espera a cenar y ya sabes como se las gasta, sonríe de oreja a oreja dejando entrever aún el tremendo deseo que lo envuelve.

    Brian cierra los ojos y apoya frente con frente sabiendo que es él el primer interesado en llegar a esa cena, calla y le sonríe apesadumbrado… no quiere estar en ningún sitio, solo dentro de él. Pero aún así lo coge de la mano y refunfuñando camina hacia el Jaguar.

   Al entrar en casa de Debb lo primero que llama la atención de Justin es que está su madre, Brian sonríe a Debbie en agradecimiento, no sabe como es posible pero no conoce a nadie con tanto poder de convocatoria, a reunido a todo el mundo. Al entrar deja en el recibidor una pequeña maleta que a llevado consigo todo el camino.

   Están en el centro de la mesa rodeados de todos sus amigos y familia y mientras comen la lasaña de la pelirroja van contando como en el hospital pasar hora tras hora les arrancó a sincerarse el uno al otro. Explican que se escucharon y comprendieron los motivos del otro para obrar como lo hicieron y sobre todo que no querían desperdiciar ni un minuto más y se iban a vivir juntos. Brian mira a Debb y, en los postres, tras haber tenido a sus amigos casi toda la cena enmudecidos y alucinados por verlos tan acaramelados después de lo que ocurrió hace un tiempo y por todo lo que les están contando, sale a por el maletín y tras cogerlo lo pone en la mesa. De el saca una caja mediana y se la pone delante a Justin diciéndole, ábrela solo tu, el rubio lo mira extrañado y asiente, abre la caja pero esta está tapada por un papel blanco que  cubre todo su contenido menos un sobre situado encima del papel.

   Saca el sobre y se gira para leer lo que pone sin que los demás lo vean y tras unos segundos se queda inmóvil y al dar la vuelta  sus ojos están llenos de lágrimas, acaba de leer los resultados de las pruebas de las ETS mira en la caja, levanta el papel y ve la caja llena de envases de condones cortados por la mitad cada sobre con un tijeretazo. No dice nada, saca su cartera y con lágrimas cayendo a la mesa extrae de ella dos condones, coge una tijera y los corta metiéndolos en la caja. Luego dobla el papel e introduce todo en la caja y sonríe a Brian emocionado tirándose a su cuello mientras se funde en un beso, pero es ligero pues Brian no ha terminado aun. Todos miran sin entender muy bien aunque el gesto de cortar llorando los condones y guardarlos les deja una ligera idea de lo que ha pasado. Brian lo mira y acaricia su mejilla con el dorso de la mano, va a decir algo.

-Justin te lo pedí a solas en un momento de sensaciones extremas pero ahora me quiero reafirmar ante todos. Saca una cajita que Justin reconoce, abre muchísimo los ojos  y  su expresión es de incredulidad.

-Brian cariño, es…es…?

-Aha, si, si lo es. Sonríe ampliamente al ver la expresión de amor y de felicidad de su rubio.

-¿Nunca las devolviste? Ni siquiera al ver que no volvía.

-Jamás, sonrió mirando sus ojos azules.

   Justin abre la caja y ve los anillos que un día, hace más de ocho años, compraron para casarse.

-Justin, Brian lo mira emocionado con los ojos chispeantes y la expresión seria, mientras acaricia su mano. Apenas puede hablar, ha sido tanto tiempo esperando que le tiembla ligeramente la voz y carraspea. Así que comienza de nuevo.

-Justin ¿Quieres casarte conmigo? Sonríe ligeramente y le tiemblan un poco los labios.

   Se escucha un murmullo general y la sala entera enmudece sin mover ni un músculo, esperando la respuesta del hombre que ha conseguido domar a Brian Kinney.

-Siiiiiii!!!  Agita la cabeza en señal de asentimiento, joder, si, si, si quiero. La mano que sujeta el anillo en su caja tiembla, como el resto del cuerpo, el rubio parpadea intentando no volver a llorar pero los ojos se le acristalan y Brian lo abraza acercando sus labios con amor, con suavidad, rozando los de su rubio para adentrarse hasta perderse dentro de esa cavidad cálida y húmeda. Lo rodea con una mano en la espalda y la otra hundida en esa melena dorada que tanto le gusta para, poco a poco, sacar la mano del pelo y separando los labios lo justo agarrar la barbilla de Justin  y susurrarle.

-te quiero pequeño ¡Dios como te quiero!

-Y yo, pero no le sale nada más pues al escuchar a su hombre decirle eso ante todos se le quiebra la voz y no es capaz de hablar…la emoción lo llena por completo.

   Justin se aparta de Brian para coger el anillo de la caja, entonces Bri  lo mirar con expectación, da un paso atrás y espera, solo espera  mirando su expresión, su gesto, no quiere perder ese momento… todos siguen callados, como si el mundo hubiese enmudecido.

    Justin coge el anillo y al ir a ponérselo lo mira al ras de la luz, es entonces cuando advierte que hay algo grabado en su interior y afina la vista para leer.

-¡Dios mío Brian! Esto está grabado para dentro de nueve días…

-Así es, Bri se mordía el labio inferior nervioso, esperaba no haber metido la pata.

-¡Dime que no nos vamos a casar dentro de nueve días! Exclamó nervioso y apasionadamente feliz haciendo gala de esa sonrisa que un día le hiciera ganar el sobrenombre de Sunshine. Tiene la boca y los ojos abiertos y tras guardar el anillo y dejarlo en la mesa se abalanza sobre Brian.

-¡Joder, joder, joder! Como narices vamos a preparar una boda en nueve días y mira a su hombre que sonríe triunfal.

-¿Cómo demonios lo has conseguido? Lo mira con curiosidad entornando la mirada.

_ ¡Hey! Poseo la agencia de publicidad más importante del estado y me voy a casar con un artista famoso… al final todo son negocios, sonríe con picardía. Todo se está haciendo según lo planeaste tú hace ocho años. Dime Sunshine ¿quieres que sigamos con la boda?

-¿Qué mierda de pregunta es esa? SI, claro. Entonces se giran a los chicos que, absolutamente conmovidos y sorprendidos cuchichean por lo bajo y miran los anillos de uno en uno.

-Chicos ¿tenéis algo importante que hacer el día nueve? Bueno, es sábado…

   - Ni hablar de eso ¡ no me lo perdería por nada del mundo! Palmea con emoción Emmett.

-¿Qué? Pero Brian ahora que va a empezar la campaña de…¡No! Creo que mi jefe me dará fiesta ese día, sonríe Ted.

-Vale, nosotros no, ni hablar…allí estaremos todos al completo. Sonríe Michael antes de ir y darles un fuerte abrazo seguido de todos los otros.

   Brian los mira serio un momento.

-Necesito pediros algo. Emm ¿Querrás ayudarnos con la decoración? Ya he encargado las gardenias Golden pero quedarían mejor si tu…

_Ho… yo, si, desde luego ¡dalo por hecho! Dice al borde de la lágrima con una mano en el pecho.

-Ted querría de ti un regalo de bodas un tanto especial.

-tu dirás…abrió los ojos sin entenderlo.

-necesito que dirijas la agencia de Nuevayork el tiempo que yo este de viaje. Esta la dirigirá el tiempo que tu estés fuera Cintia.

   Justin se separa de su moreno y se funde en un abrazo con su madre, un fortísimo abrazo en el que ambos lloran de emoción.

   Los chicos van hacia Brian y Ted le da un abrazo suave.

-No puedes imaginar como me alegro…pero estaba seguro de que terminaríais juntos, solo era cuestión de tiempo.

-Vamos Ted no lo acapares que tu lo ves más y hablas por teléfono con el, deja que lo felicite, que luego lo echaré de menos.

-Joder Emm, pues llámame.

_¿que? Lo miró sorprendido con la cara echada para atrás y una rara expresión de incredulidad.

-Que llames, llama por teléfono y así no perderemos el contacto y nos echaras menos en falta.

  Emmett lo miraba con la boca abierta, hacía muchos años que eran amigos y Brian nunca se había permitido un gesto tan humano.

 

   Desde la otra punta de la habitación  y mirándolo con una necesidad de él apabullante estaba Justin, al cruzar sus miradas ambos supieron que no podían aguantar más allí, se necesitaban físicamente. De modo que deja a sus amigos hablando y susurra al oído de Debbie.

-mañana te llamo, gracias mamá. Luego la besa dulce en la mejilla y va a por Justin que lo espera con la respiración revuelta junto a su madre, este se gira y sonríe a su  madre como toda despedida.

   Brian lo coge de la mano y si mediar palabra se lo lleva de la casa sin decir ni pío, al salir, aún en la puerta, afuera en el porche el moreno lo apoya en la pared y se apreta contra él, lo sujeta metiendo sus dedos entre la dorada melena levantando un poco la cara de su chico y lame sus labios entre los jadeos de ambos.

-         ¡Mierda Brian! vámonos de aquí no puedo ni controlarme, vámonos.

-         -¿Ves como siempre has sido un impaciente? E introduce toda su lengua dura en la boca de Justin, deshaciéndose en ella poco a poco. Se frota contra la pelvis del joven y ambos enloquecen... al pensar en lo que vendrá luego.

-         No me hagas esto, ya me corrí una vez sin que me tocaras…no podré aguantar, te lo juro, yo…oh! Yo no, no.

-         Ven conmigo. Lo sujeta y lo lleva al jaguar, situado en la parte trasera de casa de Debb, Justin abre la puerta y entran, apenas se ha sentado Bri le desabrocha el pantalón y se lo baja un poco para bajar la cabeza y tragar la dura erección de su novio que jadea con fuerza sin poder hacer otra cosa que agarrar la morena cabeza y follarla con fuerza unas embestidas hasta que se deja ir en su boca. Luego traga casi todo, pero sube y deja un poco en su boca para compartirlo con su rubio, mezclan saliva y semen y se enlazan en un beso húmedo y cálido. El moreno se aparta y se muerde el labio inferior con la mirada mas oscura que Justin recuerde clavada en él, sin dejar de acariciarlo bajo la camiseta y su cara le dice que no puede más. Justin le mira a los ojos con ansia, con deseo contenido y con amor…mucho amor mientras le desabrocha el pantalón y se agacha al tiempo que la saca para engullirla sin ningún preámbulo. Al sentirlo rodeando su polla a Brian se le escapa un grito ahogado y recoge el pelo de su chico con las manos, haciéndolo subir y bajar por su erección. Susurra incoherencias al follar esa boca con fuerza y se arquea llenando la garganta de Justin con su esencia. Sube a besarlo con su semen todavía en la  boca, ante él traga parte y abre la boca del moreno con sus manos para besarlo así, Brian lo atrae hacia sí y abre la boca para acoger el beso del rubio y recibir lo que le ofrece. Después se aparta y le dice al joven.

-         Sácame de aquí o juro que te follaré aquí mismo, necesito tenerte ya, se relame y moja sus labios inconscientemente. Justin pone el coche en marcha y sonríe lascivamente.

   Apenas hablan, no pueden hacer otra cosa que pensar que después de casi catorce años se van a sentir por primera vez el uno al otro, unirán sus pieles y gozaran del calor que sus cuerpos les ofrezcan hasta en lo más íntimo. Al llegar salen del coche mirándose sin perder el contacto, esperan el ascensor sin apresurarse, solo se besan con amor, apretándose contra la pared y sintiendo sus rigideces.  Pero al entrar en el loft y cerrar algo cambia de golpe… Brian mira a su chico con lujuria y siente que respira con fuerza y el corazón se le sale del pecho. El rubio lo va a coger pero Brian lo frena y niega con la cabeza, le deja las manos a los lados y traga saliba, siente que le quema el cuerpo, nunca ha deseado tanto a ese hombre… mete sus manos bajo la camiseta acariciando el abdomen, el pecho, jugando con los pezones y la sube tirando de ella con suavidad. Justin gime y levanta los brazos dejándose hacer, Brian le desabrocha el vaquero y lo baja con los boxer hasta el suelo sacando una y luego otra pernera. Entonces se aparta y lo mira como si fuera la primera vez,  mordiendo con fuerza su labio inferior, ahogando sus gemidos ante ese chico rubio que se estremece ante él de deseo, cerrando los ojos. Se acerca hasta tocarlo y lo rodea con un brazo por la espalda y con otro por las piernas mientras Justin se abraza a él con fuerza y lo lleva a la cama sin decir nada, perdido en sus ojos azules, concentrándose en sus sensaciones. Lo tumba y despacio, muy despacio se comienza a quitar su ropa ante el joven sin dejar de mirarlo y sintiendo que se mueren de desesperación ambos por el momento que llega. Gatea sobre el rubio y le da la vuelta sin decir nada, ya boca abajo lo agarra de las caderas y lo levanta, el esta de rodillas entre sus piernas y se agacha, amasa su culo, lo aprieta hasta casi hacerle daño y lo muerde una y otra vez. Justin saca el culo en clara invitación que el moreno recoge, abre sus nalgas y las separa pasando su lengua por la raja de arriba abajo y al revés sin parar en su abertura que se le antoja dulce y rosada. Pero al volver a bajar ensaliva su lengua y moja el agujero lubricándolo una y otra vez con su lengua, a suaves pasadas que no terminan de entrar en él, solo lo humedecen. Justin saca el culo y Brian no resiste, introduce su lengua dura y ansiosa en su interior una y otra vez mientras oye a su chico gemir y follarse contra la lengua sin poder parar. Siempre es Justin el que no resiste y le pide que se lo folle de una vez pero hoy no, da la vuelta al rubio y cierra los ojos para poder frenar su ansia un poco, lo mira y se acerca a la mesilla a por el lubricante.

-Ni se te ocurra, no, hoy necesito sentirte a ti, solo a ti.

  Ambos se miran y Bri lo tienta con un dedo, mete otro y lo folla una y otra vez rozando su punto sensible…ese que lo hace ver el cielo mientras se arquea. Brian saca los dedos y se apoya en su abertura con suavidad, gime al sentir su punta presionándolo, rozándolo sin nada por medio y empuja un poco… ¡Dios, no puede seguir! Jadea y se muerde el labio con fuerza, mucha fuerza hasta que se relaja y sigue despacio mientras lo mira a los ojos y lo ve temblar de deseo, de nervios, de ansiedad. Al llegar al fondo y sentir las paredes apretándolo con un calor especial que no conocía, apretando con fuerza se estremece una y otra vez sin haberse movido aún dentro de él. Despacio empieza a moverse en su interior, apenas meciéndose en un vaivén suave que a él le parece insoportable.

-         voy a morir de placer…te siento tan caliente, tan cálido en mí.

-         Calla pequeño, no puedo, joder, no puedo seguir…

   Tiene que parar de nuevo y se agacha a besar a su novio, lamiendo y mordiéndolo con fuerza, chupando sus labios rojos e hinchados y metiéndose en ellos hasta llenar su boca y enredarse en su lengua. Baja por el cuello y Justin se ofrece para él, siente al joven respirar con dificultad y sabe que ninguno es capaz de aguantar más. Sin dejar de besarlo comienza a embestir suavemente, las piernas de Jus enroscadas a su cintura y sus abdómenes frotando despacio la dura polla del  joven. No puede evitar follarlo cada vez con más fuerza, cada vez más deprisa, oyéndolo gemir, casi jadear con su respiración ahogada y desacompasada hasta que en un momento Justin hinca los talones en el culo de Brian y se aprieta frotándose y hundiendo a su hombre en él. Brian se separa un poco y lo mira a los ojos, sujeta su cara con las dos manos embiste con fuerza, con demasiada fuerza gritando, Justin lo mira a los ojos y siente que llega al orgasmo, el mas intenso y desgarrador de su vida mientras Brian grita con fuerza su nombre al golpearse contra sus caderas… luego se deja caer casi sobre el, ladeado sin salir de él. Duermen así, uno sobre y dentro del otro sin querer separarse. Al cabo de un par de horas Brian intenta salir de  su hombre sin despertarlo, pero al salir de él este abre los ojos somnoliento.

-Así que intentando huir ¿no?

-Mañana tenemos que ir a hablar con todos y empezar a preparar lo poco que falta asi que duerme y descansa.

-¿Qué falta?

-Nada, solo ponernos de acuerdo en algunas tonterías, comprarnos los trajes y poco más.

-¿Por qué tanta prisa por casarte ahora? Justin lo sujetaba con sus piernas alrededor de sus caderas y cogía su cara con las manos.

-No quiero esperar, ahora estás aquí y si nos vamos tendremos que hacer un agujero en la agenda y cada vez será más complicado venir a casarnos a Pittsburg. Yo quiero casarme en Pittsburg… con nuestra gente.

-Justin abre unos ojos como platos, repite eso.

-Quiero casarme en Pittsburg, con los nuestros.

-Dios Brian ¡eres tan achuchable! Te quiero, te quiero ven aquí. Al agacharse el rubio susurra en su oído, ¡Quiero follarte! Y ve al moreno cerrar los ojos… sabe que acaba de asentir.

   Le da la vuelta y lo mira con deseo, besa y lame cada centímetro de su cuerpo, lo ensaliva entero, lo muerde, lo chupa, hace que se retuerza de placer sin haberle tocado la polla y entonces, al sentirlo a punto para el al cien por cien, esperándolo, queriendo acogerlo en su interior se aparta de Brian y se chupa dos dedos, los lame goloso como si estuviera mamándosela y lo siente gemir y pedírselo con la mirada.  Lame su abdomen hasta bajar a su polla y le pasa la punta de la lengua por toda su longitud, Bri protesta y jadea… no puede más, está desesperado, entonces su rubio novio la traga de golpe mamándosela con fuerza, dejando que note como llega a su garganta…como se ajusta a su cuello y tantea su agujero jugando con el …al volver a comer su polla Brian se arquea y Justin le folla con un dedo que comienza a mover despacio. Toca su próstata y Brian se folla contra el dedo pidiéndole más, un poco más mucho más…todo.

-¡Mierda Justin fóllame de una vez!  Te juro que no puedo  seguir con este juego o me correré… pequeño por favor.

-Espera voy a por…

-¡NO! No… no quiero.

   Su rubio se echa un bolo de saliva y lo moja metiéndole el dedo hasta el fondo. Al sacarlo siente la punta de su novio pugnando por entrar y se relaja, quiere sentirlo, llenarse de Justin, desea sentir esa quemazón entrando en su culo. Pero se sorprende por que esta vez no hay quemazón. Solo una sensación de calor, humedad, un miembro duro penetrándole con tanta suavidad que lo está volviendo loco. Lo mira, Justin entre sus muslos, abriéndolos para el, levantando sus caderas y sujetándolo para que el ángulo sea el más placentero. Entra en él pero tiene que parar.

-Espera cielo, no puedo…joder, joder. Cierra los ojos y respira profundamente acariciándolo con suavidad, masturbando su erección hasta que muy, muy despacio se mueve en su interior. Brian echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos y abre la boca jadeando con ansiedad.

-Brian mírame. ¿Qué sientes?

- yo… lo mira, siento el calor de tu piel en mis paredes, dentro, te siento duro y cálido… no lo se, solo se que no puedo aguantar mucho más. Comienza a follarse contra  su rubio con más fuerza y este lo frena pero Brian no quiere parar, necesita sentirlo correrse en su interior y se abraza con las piernas alrededor de sus caderas lo sujeta por el pelo y devora su boca con ansia, sin poder poner freno a sus ganas de  él. Muerde su cuello y al sentir la mano de Justin comenzar a mover su erección se corre gimiendo su nombre una y otra vez contrayendo su culo, en cada contracción  el rubio se deshace de gusto y cierra los ojos…los abre para mirar a Brian y grita, grita con fuerza su nombre.

-¡Briannnnnn! Dios Brian… sale de su hombre y se duerme en su regazo como un niño.

 

   A la mañana siguiente tras su primer polvo en la ducha sin condón se sientan y toman un café ligero, van a desayunar con los chicos.

-Justin ¿Qué vas a hacer con tu apartamento de Liverti Aveniu? Dice mientras da un sorbo al café.

-El coche y los enseres personales los mandaré llevar, el apartamento lo dejaré. Más adelante pensaré que hacer con el apartamento de Nueva York, por que ese es distinto… es de mi propiedad y no lo quiero vender sin pensarlo bien antes. Lo mira embelesado y roza sus labios sonriendo meloso mientras se muerde labios de emoción antes de seguir…todo lo mío... lo mandaré llevar a tu casa.

-Nuestra casa. Dice Brian y Justin asiente.

-Nuestra casa. Sonríe orgulloso y emocionado como un crío, pues sabe que en poco tiempo ese será el hogar de ambos. Un hogar por el que han luchado, han sufrido, han llorado, han amado hasta enloquecer, un hogar por el que cualquiera de los dos hubiera dejado todo para ir a los brazos del otro. Ese sitio en el que formar una familia juntos y conseguir ser felices toda la vida. Da igual donde esté el hogar, da igual en que casa vivan o incluso en que ciudad si ambos pueden estar juntos, comer, dormir, hacer el amor, reír, llorar, enfadarse…pintar, crear. Todo da igual si están juntos.

 

   

 

    Llevaba nueve días esperando este momento y ahora, situado en el centro de esta sala perfectamente adornada y llena con las personas mas importantes de nuestras vidas, estaba tan nervioso que sentía mis manos temblar, notaba  tantos sentimientos agolpados en la boca de mi estómago que los pocos minutos que sabía que tardaría mi novio se me antojaron una eternidad. Todo el mundo callado, una suave música que yo no escuchaba, mi madre acariciando mi mano y yo quieto sin poder decir nada lo esperábamos, amen de la oficiante que esperaba tranquila y gustosa.

 

    Crucé la puerta del salón en el que nos íbamos a casar y miré ansioso, una hilera de bancos a la derecha y otra a la izquierda que dejaban un camino central perfectamente bordeado por pequeños ramilletes de gardenias que flanqueaban los bancos. Avance por esa hilera de gardenias  cogido del brazo de la que siempre había sido mi madre, con paso firme pero nervioso y la emoción mal disimulada sin poder apartar la vista de su rubia cabeza, de sus océanos azules, dentro de un traje que lo hacía el hombre más increíblemente bello que hubiera visto jamás. Me acompañaba esa melodía, junto a Debbie, al llegar al centro que bordeaban las gardenias en grandes centros situados a los lados. Me situé junto a él y le sonreí metiendo los labios para adentro, sintiendo mil sensaciones que pugnaban por salir de mi  ¡me costaba tanto mantener el tipo! Ambos miramos a la oficiante con Jennifer a la izquierda junto a  Justin y yo  a la derecha con Debbie.

-Bien, nos hemos reunido para celebrar la unión de Justin Taylor y Brian Kinney.  Así pues vamos a comenzar.

 

-Justin Taylor ¿aceptas como esposo a Brian Kinney?

-Sí, acepto. Una preciosa sonrisa iluminó la estancia.

-Brian Kinney ¿aceptas como esposo a Justin Taylor?

-Sí, acepto. Quise sonreír pero la emoción apenas me dejaba, estaba intentando no parecer más bolleril aún.

-Así pues, en virtud de la autoridad que se ha conferida yo os declaro marido y marido. Nos miramos y la oímos decir.

-Los anillos.

   Jennifer sacó una caja, que yo abrí, a la vez que cogía la mano de Justin y le ponía el anillo que había estado esperando tantos años dentro de mi mesilla.

   Después Debbie alargó su mano para darle otra cajita gemela a la anterior y Sunshine me miró respirando profundamente sin saber como aguantar la emoción, cogió mi mano y anillo mi dedo.

 

Bien, ahora si, podéis besaros, sonrió

Nos besamos con dulzura, rozando nuestros labios, cogidos de la mano… nunca nos habíamos besado tan dulcemente, con tanta pureza y, si, ese beso estaba dándolo yo, Brian kinney, el que un día fuera rey de Liverty Aveniu y hoy, por fin, conseguía ser el hombre más feliz el mundo.

 La oficiante se acercó y nos felicitó dándonos la mano, tras ella nos abrazamos a nuestras madres y Sentí que Debb, entre lágrimas, estaba a punto de comérseme a besos. Todos, los chicos y poco más, se acercaron y nos fundimos en un abrazo fuerte y sincero y por primera vez en muchos años no hubo chistes, bromas ni cachondeo alguno a que mostrara mis sentimientos. Me respetaron y me apoyaron, estuvieron a mi lado, eran mi gente, mi familia, nuestra familia aquella que habíamos elegido como propia. Mientras todos salían y cogían pequeños ramos de gardenias gold de recuerdo  nosotros nos quedamos allí de pie, mirándonos  con tanto amor que parecía que el corazón se nos saldría en cualquier momento.  Habían salido todos y cerramos las puertas con nosotros dentro, solo queríamos estar solos, juntos y sintiendo nuestro amor.

   Me senté en un banco y Justin se sentó encima con una pierna a cada lado  y sus manos, cogiendo la mía, movían mi aro alrededor del dedo. Entonces al mirarlo lo vi, una lagrima de felicidad resbalaba por su mejilla. Lamí su lágrima y lo oí decirme muy pegado a mí.

-¿Ha pasado verdad? Quiero decir que esto, bueno… nos hemos casado.

-Bueno, eso espero por que me costó dios y ayuda conseguir que nos casaran hoy, sonreí estilo Kinney.

-Ahora que estamos solos y nadie nos va a oír, esto, podrías decirme  donde nos vamos de viaje…dijo con voz mimosa.

-Nos vamos a empezar el resto de nuestra vida Sunshine, vamos a ser felices, a querernos, vamos a luchar y sufrir juntos y a disfrutar como locos de cada día, cada hora y cada minuto. Nos vamos rumbo al futuro, a fabricar uno común entre los dos, a formar una familia y a conseguir que esta sea feliz…¿Querrás hacer ese viaje conmigo? Lo miré mientras acariciaba su cara.

-¿Sabes? He recorrido medio mundo con mis pinturas, pero estoy seguro de que este será el viaje más apasionante de mi vida.

 

 

EPÍLOGO

 

 

Había empezado a llegar la familia,  y mientras Justin atendía a todos los invitados, Brian se hacía de rogar antes de bajar al salón y hacer acto de presencia…elegantemente tarde. La increíble casa en la que vivían en pleno Nueva York estaba de fiesta, hoy, celebraban su décimo aniversario de bodas y todos aquellos que siempre fueron su familia estaban esa noche.

   Sonó el timbre y Rosa fue a abrir pero justin la miró y negó con la cabeza al tiempo que gritaba.

-Jenny, cielo ves tu anda, abre.

  Una niña de siete años preciosa, tan morena y simpática como su madre, con la misma preciosa melena de ella y los ojos  azules de su padre corrió a la puerta y la abrió.

-¡Mama, mami, has venido! ¡Papa! ¡Papi! Esta mamá, ven, ven mamá. La niña estaba colgada de su cuello y Daphne entró con una sonrisa de oreja a oreja.

-Justin…deja que te vea, Dios mío..., tú no tienes vergüenza sigues tan guapo… se abrazaron fuerte con la niña en medio, emocionados.

-¿Qué haces en otros brazos Justin? Arqueó una ceja y sonrió a Daph.

-¡Brian Kinney! sigues siendo el hombre mas bello que he visto en mi vida.

   Brian la cogió en un abrazó de esos que nunca daba, de los de verdad, la besó en el pelo y bajó a la niña.

-¿Mami cuanto te quedarás? Sonrió con una alegría desbordante.

-Un mes cariño.

-¿Luego te iras lejos? Hizo un puchero.

-Verás cariño, sabes que te quiero ¿verdad? Mas que a nada, pero si no vuelvo allí muchas personas morirán, nadie las podrá curar. Pero te escribiré y llamaré y vendré en unos meses otra vez. Mientras, tu te quedas aquí cuidando de papa y papi, eres buena y aprendes mucho y los quieres todo lo que puedas…tienes que quererlos por las dos.

   Brian y Justin las miraban embelesados, a la madre una gran mujer y médica que decidió dedicar su vida a cuidar de personas en países pobres y que les había dado una hija preciosa de la que se encargaba ella siempre que podía. Era su madre, así debía ser, pero les dio hacía tiempo poderes y ambos eran sus padres y la educaban. Siempre que venía se quedaba en casa con ellos y hacían mil cosas que la niña esperaba para hacer con su madre.

   Una vez que llegó Daphne se sentaron a cenar todos y recordaron aquella noche en que un chico de diecisiete años se adentró en la vida del rey de Liverti Aveniu para no salir.

crisharold

More results for ""


This is cached version of livejournal post retrieved by LjSEEK on 2008-09-05 12:56:26 . Post may have changed since that time. Click here for actual post version. LjSEEK.COM is not affiliated with author of this post and is not responsible for its content.
These search terms have been highlighted:
Disable Highlighting
crisharold's Search:
Get your own code!
Copyright © 2005,2006 ljseek.com This service is not affiliated with LiveJournal.com
Design by Steorra.com