... viva; a esa patética pero formidable excusa d ser humano y contendiente. Yagami se desprende d sus atavíos metódica, elegantemente, pretendiendo recalcar uno de los muchos contrastes que resultaban mas que obvios entre ambos al primer y superficial vistazo; con movimientos fluidos y precisos, perfectamente meditados, hace a un lado sus ropas, asegurándose antes de desecharlas definitivamente d ...
... picos de la cordillera Gris, gran e irregular formación rocosa que rodeaba toda la costa al noreste del continente, y cuyos extraños picos, numerosas cavernas, y grandes altibajos del terreno, resultaban ideales para evadir cualquier ataque. Un nuevo misil perseguidor fue lanzado, pero acabó explotando en una curvada formación rocosa gracias a una habilidosa maniobra de Syd. -Aquí estamos prá...
... manos cargadas en golosinas, se encontró con un cuadro bastante similar al que había dejado atrás cuando salió, quince minutos atrás. A la luz del sol, las cosas que en la película mostraban no resultaban tan terroríficas como lo fueron en el pasillo de salida, escasamente iluminado. Se acercó a sus amigos y le extendió a cada uno lo que le había encargado. —¿Saben? —dijo Aída—. Deberíamos ...
... quisiera admitirlo, ella también tenía la culpa. Pero era muy orgullosa para darse cuenta: Era culpable por dejarse seducir por esos gestos felinos, por dejarse deslumbrar por aquel dúo de zafiros que resultaban ser sus ojos; y por sobretodo, sumirse en aquel dulce canto que resultaba ser su voz… ¡Todo era culpa de Ikuto Tsukiyomi! Nadie podía ser tan atractivo, era inhumano. Era su culpa ...
... prisas, con un extraña marca de permanente alegría y juventud en sus rostros, aún teniendo en cuenta las épocas que se vivían en aquel entonces. Las cosas terribles de la actualidad resultaban tan ajenas allí, quizá, que nadie pensaba en ellas como si tuvieran real importancia. Como si jamás fueran a alcanzar aquellas enormes casonas diseñadas en los más diversos estilos y los extensos prados que...
...entrada de la mansión de Jensen y tocó al timbre. Estuvo esperando hasta que un mayordomo estirado abrió la puerta. Vestía como los típicos mayordomos ingleses que tanta grima le daban porque siempre resultaban ser los asesinos. Mientras le acompañaba al salón, sólo podía pensar en si sería capaz de derribarle y poder salir corriendo antes de que le clavase un cuchillo. Pero los pensamientos...
En una de las habitaciones de mi casa se manifestaban energìas que para los miembros del hogar resultaban atemorizantes por resultar un descubrimiento nuevo. Por esta razòn el lugar dejo de ser alcoba y se convirtio en un sitio de ubicaciòn de ropas y juegos, de todas maneras deje un colchòn allì. Medite sanando mis relaciones y desde ese dìa de manera permanente coloquè un mantra que se repite ...